Dedicado en los últimos 25 años al estudio de las fases de alzamiento de los Andes centrales Australes y Patagónicos Septentrionales. Egresado y Doctorado de la Universidad de Buenos Aires. Profesor en el área de Geodinámica Interna en las materias Geotectónica y Tectónica Andina. Investigador Principal de Conicet. En los últimos años además de enseñar y hacer investigación se ha dedicado a tareas de Gestión en la Asociación Geológica Argentina y a una intensa labor Editorial, editando libros de especialidad de Springer y Elsevier, y participando de los Comités editoriales del Journal of South American Earth Sciences, Revista Brasilera de Geología, Revista de la Sociedad Geológica de España y la Revista de la Sociedad Geológica de México.

CONFERENCIA MAGISTRAL

AVANCES EN EL CONOCIMIENTO DE LAS FASES DE DEFORMACIÓN ANDINAS TOMANDO COMO CASO DE ESTUDIO LOS ANDES CENTRALES Y PATAGÓNICOS

En los últimos 20 años ha cambiado drásticamente el esquema concebido acerca de las fases de levantamiento que afectaron a los Andes Centrales Australes y Patagónicos. Si bien la literatura geológica de principios del siglo XX describía fases cretácicas en los Andes argentinos, estudios subsiguientes realzaron la fase miocena como fase de construcción predominante. Las primeras evidencias de sedimentación sinorogénica aparecen en una cuenca de antepaís submarina de unos 127-120 Ma entre los 44-52°S. Su origen se asocia al cierre de una cuenca extensional de intra- y retro-arco con generación de corteza oceánica que había comenzado a abrirse hacia 155 Ma. Luego el depocentro de sedimentación sinorogénica se desplaza bruscamente hacia el este hacia 110 Ma y se asocia al crecimiento de sistemas montañosos de intraplaca. El máximo desarrollo de este broken foreland cretácico se da en la cuenca Neuquina y Austral septentrional entre los 36 y 47°S, presumiblemente en un contexto de somerización de la zona de subducción, evidenciado por la migración del arco volcánico contemporáneo. Hacia el norte, el frente orogénico cretácico se retrae paulatinamente a las latitudes del cerro Aconcagua (33°S) y más marcadamente en el norte de Chile donde se lo encuentra asociado al levantamiento de la Cordillera de la Costa y Precordillera Chilena. En forma contrastante, a estas latitudes la deformación eocena tiene un desarrollo excepcional al este, presumiblemente también en un contexto de somerización de la zona de subducción. Esta deformación eocena se retrae hacia el sur a la altura de la cordillera Patagónica, con la excepción de Tierra del Fuego en el extremo sur del continente en donde representa una fase importante. Este esquema demuestra la complejidad en las fases de formación de los Andes del sur, lo cual posee implicancias para los modelos de yacimientos de hidrocarburos y metalogenéticos.